Receta para naufragar un proyecto de Eficiencia Energética TIC

Un proyecto de Eficiencia Energética TIC no navega solo...

Photo courtesy of Hernan Piñera(CC ShareALike)

El primer paso es, como la lógica indica, hacer que lidere el proyecto el Departamento de Informática.

Hay pocas cosas en la historia de los sistemas de información corporativos que interesen menos a los especialistas en la informática empresarial. El departamento de sistemas tiene otras prioridades, otras necesidades y urgencias, pocas manos para demasiados fuegos que apagar, y el impacto principal de las medidas de ahorro no afectan absolutamente en nada a su presupuesto ni a sus objetivos. ¿Quiere decir esto que no tendremos lamentablemente nada que ofrecer para interesar a los informáticos en este tipo de aventuras? La respuesta correcta es “depende”. Un proyecto de eficiencia energética aporta una gran variedad de ventajas y facilidades en la operativa diaria del departamento de sistemas, que son habitualmente desconocidas o ignoradas, pero que con una buena estrategia de comunicación se pueden dar a conocer para lograr el apoyo del departamento de sistemas de información. En cualquier caso mantengo mi opinión de que los encargados de liderar este tipo de proyectos no debieran ser los responsables de la tecnología, por el simple hecho de que sus prioridades harán demorar en gran medida la puesta en marcha de soluciones al malgasto energético.

El segundo paso consiste en suponer que se trata de una cuestión tecnológica y no humana

En el 100%  de los casos en que llamo a nuevos clientes para explicar lo que hago e intentar descubrir si podríamos colaborar en este tipo de iniciativas, lo primero que me dicen es “llame al departamento de informática”. A pesar de que los ordenadores (desde aquellos que llevamos en el bolsillo o en la muñeca, hasta los que tenemos en la cocina, o sobre el escritorio de trabajo) ya forman parte del paisaje habitual de cualquier tipo de función o relación, ya sea doméstica o empresarial, todavía seguimos dependiendo en gran manera de un grupo de especialistas (los informáticos) que son los intermediarios entre los beneficios o las funciones de la tecnología y su correcto funcionamiento. Si ponemos el foco en la tecnología, y por lo anteriormente mencionado con respecto a las prioridades de los especialistas informáticos, está garantizado que cualquier tipo de beneficio en forma de ahorro, sostenibilidad, reducción de emisiones, o cuidado del medio ambiente será diluido y pospuesto ad infinitum por las reales prioridades de los especialistas informáticos. Con respecto a la tecnología utilizada para reducir el consumo y el malgasto asociado a la utilización de ordenadores en grandes redes, poco más hay que decir que se trata de soluciones ampliamente comprobadas y seguras, que no dan problemas, ni tienen complicaciones más allá de cosas mundanas que no debieran ser obstáculo para su implementación. El real problema es humano: lograr el compromiso de todos los actores involucrados para estudiar seriamente un proyecto de este tipo. Si nosotros tenemos clientes muy exigentes que utilizan esta solución en más de 50.000 ordenadores distribuidos por toda España, ¿quién puede tener reparos justificados fundamentados en dificultades técnicas?

La última y definitiva estocada que garantice el fracaso será poner el foco solamente en los números

Los proyectos de ahorro energético tienen ciertas especificidades que hacen que su desarrollo esté alejado del funcionamiento habitual de otros proyectos corporativos: es la suma de pequeños ahorros la que hace que con constancia y regularidad se logren beneficios de importancia. En el caso particular de los ahorros en la energía consumida por los ordenadores, podemos hablar habitualmente de cifras de ahorro cercanas al 2% con respecto al consumo total del edificio. A quienes esta cifra les parece muy exigua (sobre todo y por supuesto a los señores informáticos) podríamos decirles que no es exigua si se compara el ahorro total alcanzado con respecto al esfuerzo requerido. En nuestro proyecto de Eficiencia Energética TIC , a diferencia de otros de ahorro energético, no hacen falta inversiones en nuevos equipos, ni obras civiles, ni interrumpir las tareas de los empleados, ni inhabilitar espacios de trabajo, ni hacer cambios organizativos de ningún tipo. Lograr un ahorro del 2% sobre el total de la energía consumida en un edificio de oficinas poniendo el foco puntual en ese caso puede parecer un logro menor. Pero la respuesta que habitualmente damos a este tipo de pensamiento es que se debe tomar conciencia de que agrupando 10 proyectos de este tipo (es decir medidas sencillas y efectivas, comprobables, verificables y realistas de bajo coste y retorno de la inversión rápido) podemos estar alcanzando ahorros del 20% con respecto a nuestro consumo habitual.

Además de esto, si evitamos poner el foco solamente en los números del proyecto aislado de todas las demás iniciativas, podemos darnos cuenta de que el uso que hacemos de la energía en cualquier proceso de la vida está relacionado con las actividades que llevamos a cabo. Esto es válido tanto a nivel individual como corporativo. Por ejemplo, si alguien se pusiese a analizar el tipo de gasto que se hace en kilómetros y combustibles de una flota de coches corporativa y relacionase esto con el producto fruto del trabajo de las personas involucradas en el uso de esos recursos, seguramente podría descubrir que hay ciertos coches que no se necesitan, ciertos costes de mantenimiento que no es sensato sostener y que hay una gran variedad de procesos que podrían mejorarse. En el caso de un proyecto de Eficiencia Energética TIC, tirar del hilo del ahorro de energía nos permite descubrir una gran variedad de ineficiencias. Las más habituales son darnos cuenta de que el 10% de los ordenadores de nuestra red se utilizan menos de 30 minutos diarios, que estamos pagando por equipos que no se usan, que podríamos ahorrarnos gastos de software y de mantenimiento en cosas que no necesitamos, o que ciertos roles podrían compartir recursos en vez de tener algunos de ellos de forma exclusiva y dedicada. Es así que el pequeño ahorro energético por unidad alcanzable en este tipo de proyectos puede llevarnos rápidamente a ahorros enormes (comparativamente hablando) que no hubiéramos sabido descubrir si nunca nos hubiéramos puesto a optimizar la cuestión energética.

Author: Juan Pablo

Trabajé con proveedores de servicios Apple antes de fundar mi propia empresa distribuidora de productos Apple, que conduje por 8 años. Luego he trabajado en consultoría y ventas en varios proveedores de servicios para gobiernos de Europa antes de fundar Leantricity España en Barcelona en 2011. Desde entonces, he trabajado con importantes empresas de servicios TIC para desarrollar proyectos exitosos de ahorro energético en informática destinados a gobiernos autonómicos y locales, así como también en el ámbito sanitario y comercial privado. El Ayuntamiento de Barcelona, la Agencia Española de Administración Tributaria, Heineken España, el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y otros, son algunos de los clientes donde ayudamos a diario y que van desde 1000 a 30.000 ordenadores logrando ahorros de más del 30%. El 100% de nuestros proyectos tienen un ROI de menos de 18 meses. Aparte, trabajo a la distancia como asesor tecnológico del que quizás sea el mejor entrenador de fútbol profesional activo en la actualidad, @Arielholan_DT (si te interesa por qué, puedes leer este artículo: http://www.martiperarnau.com/tactica/cuando-ariel-holan-llego-al-futbol-el-futbol-le-pidio-un-autografo/)

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