Cuántos vatios consume un ordenador

Es importante evitar la confusión habitual entre la potencia declarada en la fuente y el consumo real del ordenador. Además, los Vatios son un indicador de la potencia, no de la cantidad de energía consumida (que es la que nos viene en la factura) expresada en kWh. Tenemos entonces dos confusiones entrelazadas, vamos a despejarlas:

Comencemos con lo básico, veamos lo que dice Wikipedia sobre la confusión más habitual

Confusión entre vatio y vatio-hora

En el habla vulgar, los conceptos de «potencia» y «energía» (trabajo) se confunden con demasiada frecuencia. Se puede decir que la potencia es el ritmo al que se usa (o genera) la energía o se realiza trabajo. Un vatio es un julio por segundo. Por ejemplo, si una lámpara de 100 vatios está encendida durante una hora, la energía consumida es de 100 vatios-hora (W·h) o 0,1 kilovatio-hora (kW·h) o (60 × 60 × 100) 360 000 julios (J).

La capacidad o potencia de una central energética se mide en vatios, pero la energía generada anualmente se medirá en vatios-hora (W·h), kilovatios-hora (kW·h), megavatios-hora (MW·h) o gigavatios-año (GW·año), según convenga.

Entonces, bajando esto al nivel de un ordenador, habitualmente se utiliza el vatio para la potencia y el kW·h para el consumo energético.

Confusión entre la potencia de la fuente y la potencia a la que funciona la mayoría del tiempo el ordenador

¿Cuánta energía gastan los ordenadores de una empresa? ¿Cómo podemos reducirlo?

El consumo energético de un PC, como ya hemos visto, depende de los siguientes factores

Cuánta energía gastan los ordenadores depende de estos 3 factores

Cuánta energía gastan los ordenadores depende de estos 3 factores.

Todos tienen importancia por igual y un error habitual es concentrar los esfuerzos en el primero cambiando hardware (esto es importante pero podemos gestionar de forma ineficiente cualquier equipo dejándonos ahorros por el camino) o aspirar a la voluntad de los usuarios, o a su memoria, para mejorar su conducta. 

Si queremos reducir la cantidad de energía que gastan los ordenadores de nuestra empresa, antes de saber qué conviene hacer y cómo, mejor es tener en cuenta los datos cuantitativos para saber si el esfuerzo vale la pena.